En un proceso de DCU, la evaluación como parte esencial del mismo debe comenzar tan pronto como sea posible, y cuanto más tardemos en realizar tareas de comprobación más difíciles de implementar serán los cambios, los errores detectados y/o los requisitos establecidos.
Por ello, aunque el MPIu+a no determina cuántas evaluaciones deben realizarse durante la realización de un proyecto, ni tampoco qué métodos deben utilizarse o cuántos usuarios o evaluadores deben intervenir, lo que deja abierto el modelo a la incorporación de nuevas técnicas que puedan aparecer.
En MPIu+a se plantea unas pautas generales plasmadas en el siguiente plan de evaluación:
- Antes de empezar una evaluación debemos tener muy claros los objetivos de la misma. No debemos pensar en el sistema global, sino sólo en la parte que va a ser probada y qué esperamos de la prueba.
- Cada evaluación debe tener un responsable (integrante del equipo de desarrollo),
que tendrá las siguientes responsabilidades:
- Moderar las sesiones.
- Reclutar a los usuarios y/o a los evaluadores.
- Reservar el lugar de celebración de la evaluación (tanto si se trata del laboratorio como del lugar de trabajo).
- Dirigir las tareas a evaluar (en función de los objetivos del punto anterior).
- Disponer de todos los recursos necesarios para la evaluación
(prototipos, dispositivos necesarios…). - Tener claras las tareas a probar.
- Qué técnicas de evaluación se utilizarán.
- La evaluación debe encajar según la planificación y el presupuesto económico determinados para el proyecto. En esta planificación se preverán tantas actividades como sean necesarias, en cada una de las cuales se aplicará uno o más métodos de evaluación de usabilidad y/o accesibilidad de los que veremos a continuación.
- Documentar los resultados de la evaluación (responsabilidad que también recae en el responsable) y distribuirlos entre los miembros del equipo de desarrollo que precisen de sus resultados (responsabilidad del jefe del proyecto).


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