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La comunicación con los usuarios es un aspecto prioritario para las empresas que desarrollan sistemas software; aun así confían más en la experiencia acumulada que no en la aplicación de métodos pensados para capturar la experiencia de los usuarios y sus verdaderas necesidades. Sin embargo, cuando se analizan las razones por las cuales no se alcanzan correctamente dichas necesidades de los usuarios las compañías suelen otorgar la culpabilidad a los propios usuarios, argumentando “que no describieron correctamente sus necesidades, que cambian de pensamiento fácilmente, que tienen diferentes puntos de vista o simplemente que éstos no saben cómo diseñar un producto interactivo”. Lo que nunca piensan es que si hubieran aplicado correctamente las técnicas del análisis de requisitos centradas en los usuarios se habrían ahorrado estos problemas —y los usuarios estarían satisfechos— [LIU03].
Como vemos, el concepto que en última instancia establece la calidad de un sistema software viene determinado a partir de la concordancia entre los requisitos fijados y la consecución de los mismos.
Los requisitos de un sistema interactivo hasta hace poco únicamente hacían referencia a la componente funcional dejando otras connotaciones fuera del alcance del sistema. Afortunadamente, hoy en día los aspectos relacionados con los usuarios y con el uso que éstos realizan de los sistemas acaparan mayor grado de interés.
Esta fase del modelo de proceso se fundamenta en la Ingeniería de los Requisitos especificada en el Capítulo 2 y en el modelo de calidad definido en el estándar ISO/IEC 9126-1 [ISO01], que describe la calidad de los requisitos del sistema en las etapas iniciales del ciclo de vida refiriéndose principalmente a la vista externa y a la vista del usuario más que en referencia a la calidad interna o funcional, que es a la que únicamente hacen referencia los desarrolladores.
Este modelo de calidad hace especial énfasis en la consecución de la necesaria y suficiente calidad para ser capaces de encontrar las verdaderas necesidades de los usuarios como objetivo prioritario. Tarea que no resulta nada fácil puesto que las necesidades que los usuarios exteriorizan habitualmente difieren de sus necesidades reales. Los usuarios, por ejemplo, no son siempre conscientes de sus verdaderas necesidades las cuales, además, evolucionan con el uso del sistema.





